Después de escuchar la noticia, Gladys salió a la calle y respiró profundamente
el aire fresco de la mañana; el sol empezaba a calentar y el rugir del tráfico
de la gran ciudad dejó de molestarle; por un momento se cruzaron imágenes de su
lejano y brumoso Gales y una sonrisa amarga se desvaneció en su rostro al
pronto que una lágrima escapó rodando por su mejilla.
Se había liberado del dolor y la rabia que albergó
durante tantos años en su corazón de mujer mancillada en su infancia. No sentía
culpa ni remordimiento alguno.
Nunca se resolvió el crimen cometido aquella noche de
tormenta en un apartamento de la gran ciudad; nadie vio ni oyó ni dejó huella
alguna en el lugar de los hechos.
El caso quedó archivado.
Texto:Albertina
Imágenes de la Red. Derechos reservados
Texto:Albertina
Imágenes de la Red. Derechos reservados

Espero que os haya entretenido este Relato corto que el año pasado escribí y que ahora he compartido con todos los que tan amablemente me leeis.
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