En un rincón
de mi hogar
existe un
espejo quebrado.
Cuando a veces
lo miro, mi cara
la surcan
heridas profundas.
Mis manos se
quedan sin dedos,
se paralizan
mis pies,
y mi cuerpo
se parte en mil pedazos.
Mi
corazón…en suspense,
en un
instante de angustia.
Quisiera
guardar ese espejo
en un lugar lejano
de mi
memoria.
Pero el
espejo permanecerá inamovible
hasta el
fin de mis días.
Texto:Albertina
Imagen de la Red. Derechos reservados

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