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miércoles, 18 de mayo de 2016

EL ENCUENTRO



    El sol se despedía de la tarde con sus rayos más ocres que dorados, apuntando  un  ocaso jadeante, en aquella primavera ya decadente.

    Alguien esperaba al otro lado del rio, en un encuentro forzado, ritual , burda y toscamente preparado.

    Habían muerto ya las emociones de tanto abandono, y en el umbral de la noche, se apresuraban las aves a buscar sus refugios en aquellas rocas, horadadas por interminables temporales de viento y fuego.

    Sobre el río se reflejaban ya las primeras luces de la noche y fluía la corriente lenta y densa, a empujones, llevándose la maleza del ribazo.

    El paso de los años, se reflejaba en aquellos rostros maduros y castigados por días y días de desconsuelo y desesperanza; el tiempo estaba detenido con garras de acero en aquellas mentes antaño cómplices, y el dolor ya estaba encallecido,  cubierto de grandes placas de piel inerte.

    Eran personas muertas, máscaras,  las que concertaron la cita, esqueletos cubiertos por descoloridos ropajes y encanecidos cabellos, queriendo resucitar de las cenizas que habían cegado sus ojos hacía más de un milenio.
   Solo la muerte había calmado sus corazones malheridos.


 Albertina Reinón:  Diario de las cosas perdidas.

Pintura surrealista de Dalí

2 comentarios:

  1. Eres estupenda pero con la pluma eres genial,¿ no has pensado nunca en escribir un libro ?. En mí tendrías una incondicional. Un abrazo

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  2. Eres estupenda pero con la pluma eres genial,¿ no has pensado nunca en escribir un libro ?. En mí tendrías una incondicional. Un abrazo

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