Ya el día cruzó la
medianoche; ya empieza a caer a plomo el silencio como alfombra azulada; ya
exhalan sus perfumes las rosas del jardín desplegando sus pétalos para recibir
la caricia fresca, después de una calenturienta tarde de finales de junio.
La luna está velada con
un manto tenuemente grisáceo y las buganvillas sueltan sus pétalos alfombrando el jardín , volviendo la tierra
magenta y oro.
Vigila la palmera el
ambiente y el cuco y la tórtola ensayan su concierto.
Muda quedó hace tiempo la
fuente, y entre las piedras, los pensamientos se niegan a ser reemplazados,
obsequiándonos con una frágil y minúscula flor cual mariposa a ras del suelo.
Albertina Reinón, Textos Íntimos

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