Al amanecer, subiré a la cima de la montaña,
y allí encontraré
a mi Dios.
Miraré las gotas de la lluvia caer fecundando la tierra,
y
allí estará mi Dios.
Observaré la línea
del horizonte con la mar en calma,
y allí hallaré a mi Dios.
Miraré el cielo estrellado en la noche calurosa del verano,
y
allí encontraré a mi Dios.
No necesitaré ropajes que me adornen,
para sentir que Dios
está conmigo,
a mi lado, como Padre amoroso.
Él me acompaña en mis tribulaciones
y me conforta en mis
flaquezas,
sin mirar mis sencillas
vestimentas.
Él sabe muy bien apartar el grano de la paja
porque sabe
leer los corazones.
Albertina Reinón. Textos Íntimos

No hay comentarios:
Publicar un comentario