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miércoles, 8 de abril de 2015

CUENTOS PARA MIS NIETOS




EL BUHO Y LA LUCIÉRNAGA
  En tiempos en que el aire era puro y la Naturaleza se ofrecía con todo su esplendor existió un búho llamado Hip que le gustaba muchísimo hacer travesuras a pesar de las advertencias de sus padres para que volviera pronto a casa y los rayos del sol no dañaran sus grandes ojos amarillos.
   A Hip le gustaba salir  todos los días a pasear en cuanto el sol se ocultaba detrás de las altas montañas que rodeaban el valle y volaba y volaba... haciendo piruetas en el aire y cantando su canción favorita uh, uh, uh…!  uh uh, uh…!
   Como la noche era muy cálida las luciérnagas que vivían cerca del pantano salieron a pasear y a tomar el fresco con sus faroles encendidos, y una de ellas oyó el canto del búho, y mirando hacia arriba alzó el vuelo para dialogar con él.
   Hip y la luciérnaga hicieron planes para inspeccionar el valle aquella noche estrellada y calurosa, para ver qué cosas sucedían a ras de tierra, y descubrieron como multitud de pequeños animalitos habían salido también de sus cobijas y disfrutaban del fresco panza arriba, observando el pequeño destello de luz de la luciérnaga y escuchando la canción favorita del búho uh, uh, uh…!
   Como todos se sentían tan bien no se dieron cuenta de que pronto se haría de día y el sol saldría  de su escondite estirando sus brazos para desperezarse después de una noche de  sueño profundo.
   Todos los animales nocturnos se dieron prisa en volver a sus guaridas, pero Hip se había alejado demasiado y cuando volvió a su hogar ya era pleno día y sus padres estaban muy preocupados por su tardanza, por lo que se llevó una buena regañina; la luz del sol había dañado un poquito sus grandes ojos amarillos por lo que tuvieron que llevarlo al oculista.
   Y colorín colorete, por la ventana de la casita de Hip salieron cohetes.
                        Albertina Reinón.   

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