Es mediodía,
el sol luce, la mar está calmada;
quién sabe
qué sueños te acompañan
mi pequeña inocencia, solitaria.
Todos se han
ido, abandonando la luz
de la mañana,
dejando bien marcadas sus huellas
en la playa.
Palomas blanquecinas
a lo lejos esperan,
para surcar
las aguas, para ver otros mundos,
para volar
sin alas.
Esperan, como tú, en esta mañana, ausente a todo,
mi pequeña inocencia solitaria .
En la
lejanía te observo
con visión empañada ya, de
grises y esmeraldas,
oyendo el
mar,
dejándome
mecer por la nostalgia
de mis
jóvenes años, que volaron
cual gaviotas aladas,
quedando mis
recuerdos, fundidos con las aguas.
Cuando cierro los ojos, oigo el mar,
siento con
la brisa, mi piel acariciada,
y huelo a sal,
a sol y a luz, en la distancia;
como tú ahora,
mi pequeña inocencia
solitaria.
Albertina Reinón.
Poema sobre una foto de Geles Núñez

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