La vida es un suspiro, un instante,
un soplo.
Una alegría de hoy,
se torna mañana desatino.
Un instante de miel, vuélvese
amargo
en segundos, cuando miras
la cara
del destino.
Guardo en tallado
frasco de cristal,
instantes prendidos
en olvido;
miradas
complacientes,
ardorosos abrazos,
besos en luces de luna, emborrachados.
Guardo también los miedos,
los instantes de duelo,
los gozos y dolores,
que sacudieron vidas
de otros tiempos.
El viento seco del
páramo, erosionó
la roca de mi anhelo,
y la vistió de huellas, entre tallos de hierba
que crecieron,
al compás de mis
sueños.
Y entre mudanza y mudanza de los días,
mi frasco de cristal, se llenó de momentos,
de opalinos
granos de recuerdos,
de lágrimas y risas engarzadas,
formando un tapiz de
sentimientos.
Grises y azules, carmesís o esmeraldas mis recuerdos.
Todos al fin, caen uno a uno,
cual reloj de arena silencioso,
dejando surcos y huellas en mi piel
quemada por el tiempo.
Albertina Reinón
.Textos Íntimos

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