Páginas

sábado, 21 de febrero de 2015

MI PEQUEÑO ALBERTO



Mi primer nieto vino al mundo con un equipaje lleno de lágrimas; ya desde los primeros días apenas dejaba descansar a su madre , que exhausta , pasaba el día como zombi , de no haber pegado un ojo en toda la noche.
     Todos pensábamos , que su actitud mejoraría con el suceder de los días, pero hace dos años y medio que esto empezó y sigue con sus llantos , ahora enrabietados, produciendo desasosiego en padres, abuelos y vecinos, que con frecuencia lo tenemos como música de fondo , ya incorporada al paisaje.
     Llora al levantarse, al acostarse, a la hora de comer a la de merendar  a la de cenar y a la de acostarse, por lo que pudiéramos decir , que es un llorón de campeonato.
     Tal es así, que su tío abuelo Ulpiano le puso a los pocos meses de nacer el sobrenombre de “forrinches”.
     “Forrinches,” se llama Alberto ,por su abuela materna a la que su padre le concedió el honor de colocarle el de su madre, a la que nunca conoció y de la que siempre tuvo añoranza .Total ,que nieto y abuela  sólo cambian al final de sus nombres la a por la o.
     Aunque llore tanto y por todo, ni que decir tiene , que yo adoro a mi nieto Alberto. Me gusta verlo cada día crecer y aprender cosas nuevas y decirlas con su media lengua de trapo.
     Me encanta verlo correr ,medio cruzando las piernas , en un ¡ay! de , se cae, no se cae.
     Me entusiasma la fascinación que tiene por todos los animales , que ya conoce por sus nombres y sonidos ,y sobre todo , me gusta verlo tumbado  panza abajo en el suelo del jardín observando de cerca el caminar de alguna hormiga descarriada , ajena al peligro que le espera.
     Alberto irrita a su abuelo pisándole las flores que con tanto esmero cuida, arrancando albaricoques inmaduros  al alcance de su mano o destrozando injertos de peral o limonero.
     Es frecuente verlo acercarse a las lavandas pobladas de abejas sin miedo a que le piquen o asomar su cabeza entre algún macizo de margaritas sonriendo, desafiante , conocedor de su pequeña fechoría.
      Cuando se cansa de corretear, acude a su abuela para que le ponga canciones infantiles que muy atento escucha saboreando un cuenco de gusanitos.
                                                      7  de junio de 2012
En la actualidad Alberto tiene 5 años
                                                                       albertinareinónpidelapalabra
                                                             


No hay comentarios:

Publicar un comentario