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jueves, 26 de febrero de 2015

ESPAÑA EN DIAGONAL



     Esta semana he tenido la oportunidad de asomarme a las tierras altas españolas, allende la Meseta, lindando ya con las estribaciones de la Cordillera Cantábrica, donde el aire corta cual cuchillo de acero y la niebla cubre de cuando en cuando con su manto, las murallas de los castillos templarios, los gruesos muros de las iglesias románicas o las altas torres de las catedrales góticas.
     Ha sido un placer disfrutar durante  escasos días de este paisaje tan diferente al nuestro y compartir esta experiencia con personas, la mayoría desconocidas, hasta el día en que subimos al autobús, después al tren y nos transportó en diagonal al otro extremo de esta España nuestra tan castigada en estos tiempos y tan hermosa en gentes, en arte y en historia.
   
  He tenido la suerte de visitar las altas tierras leonesas, disfrutar del encanto de su paisaje multicolor, donde se mezclan los ocres, verdes y amarillos : castañar milenario de Las Médulas, imaginar el trasiego en época romana de la extracción del oro camuflado en la arcillosa entraña  de la montaña roja; escuchar el canto del agua cristalina en ríos y riachuelos, abriéndose camino entre el espeso manto de los bosques de robles y castaños.

   Subir camino arriba por el castañar de Las Médulas es todo un homenaje a los sentidos; cubren el sendero  multicolores ropajes desprendidos de  castaños milenarios, cual paleta de pintor, se mezclan  verdes y amarillos, ocres y naranjas se funden con delicada maestría. Cruzan pequeñas y algodonosas nubes el azul radiante del cielo y minúsculos rayos atraviesan el dosel de los altos árboles llegando hasta el suelo, arrancando lágrimas al rocío que cubre el sotobosque.
     De cuando en cuando los frutos del acebo y el escaramujo ponen la nota de coral en el paisaje y son reserva alimenticia para aves en peligro de extinción.
     El corto viaje está jalonado de arte medieval, cruzando a veces, el Camino Peregrino que tanto potencia la economía de estas villas y ciudades.
     Nos adentramos en la provincia de Zamora para visitar Puebla de Sanabria y el lago del mismo nombre, con su leyenda a cuestas, estimulando la fantasía del viajero; leyenda que Unamuno eleva a la categoría de literatura en su novela “  S. Manuel Bueno, mártir”
“Campanario sumergido/de Valverde de Lucena/toque de agonía eterna/bajo el agua del olvido…”

     Catedral de Astorga y su museo; hubiéramos necesitado una semana para disfrutar únicamente de tanto arte y tesoro allí depositado, el tiempo se escapa, dejando en el viajero el sinsabor de lo inconcluso queriendo atrapar en su retina el brillo de la joya, la austeridad del muro o la pequeña filigrana de cualquier talla o tejido allí depositado.
     Queda la comarca del Bierzo, con sus iglesias, abadías y castillos medievales, su gastronomía y su paisaje cruzado de riachuelos, anegando alamedas  que jalonan la ruta, como ejército de lanceros esperando al enemigo invasor.
     Románica iglesia de Santiago en Villafranca, abriendo la Puerta del Perdón al peregrino enfermo ¡Qué grande la fe del peregrino! que invoca el perdón de sus culpas caminando hacia no se sabe bien por qué ni  para qué;  la fe mueve montañas, la fe  cruza la cima de la incertidumbre y apacigua el miedo a lo desconocido.
     Muy cercano a la Ruta Jacobea queda el Monasterio de Santa Mª de Carracedo, primigenia abadía benedictina, después cluniacense, con vestigios de su historia acumulada en piedras, con sus enigmas de canteros grabados en sillares de los muros, en los albores del Medievo.
     Castillo de Templarios en Ponferrada en tarde húmeda y cielo grisáceo dan al entorno un aire de misterio.

     Como colofón, la antigua Legio romana .Ya en el siglo X, los monarcas leoneses tuvieron la idea de una Hispania unitaria y ahora, en el siglo XXI queremos volver atrás, a los primeros siglos de nuestra Historia ¡Qué despropósito!
     La influencia francesa queda plasmada en la Catedral de Santa Mª, la Pulchra  Leonina, rosetones multicolores y altos ventanales ojivales decoran espectacularmente el sacro recinto, transmitiendo al interior haces de luz , de mágicas tonalidades: azul, cárdena, verde  y miel, topacio, ámbar y canela, zafiro y granate, rosa y diamante.Todo magia, todo belleza.



Por fuera majestuosa,

por  dentro luminosa,

Catedral de León,

siempre bella…

¡Grandiosa!

                                                                        Albertina R. Textos Íntimos

                                                           23 de Noviembre de 2013


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